HISTORIA ECONOMICA DE SUDAMERICA.

 

Historia Económica de Sudamérica.

 


    La actividad económica de nuestra región se ha caracterizado desde el siglo XIX por ciclos de actividad febril seguidos por períodos de depresión. El motor de esta actividad ha sido siempre la presencia en nuestras tierras de algún producto codiciado en el exterior: oro, cobre, caucho, petróleo, cacao, etc. Generalmente, han sido personas y empresas ajenas a la región las que han descubierto y explotado este producto; nosotros hemos contribuido sólo con este último, y con la mano de obra.  (En consecuencia, las ganancias que ello nos ha reportado han sido escasas.) Al acabarse el yacimiento---o la demanda por el producto---se pone fin a la actividad, y se cierra el ciclo. 

 

    Nuestro pobre desempeño en materia económica se debe, aparentemente, a la escasez de trabajadores cualificados ---“profesionales” en su rubro---. Este fenómeno tiene raíces históricas fáciles de seguir, pero tiene también una raíz más profunda: entre nosotros no se ha desarrollado aún el “espíritu capitalista”, identificado por Max Weber con el “profesionalismo”. 

 

    El profesional se identifica con su trabajo; vive, en cierto modo, para mejorar su dominio de él. Para este tipo humano, el trabajo es en gran medida lo que da sentido a su vida; este tipo de trabajador es todo lo contrario al “obrero alienado” descrito por Marx. Esta última especie es más propia de nuestras tierras: el sudamericano sólo trabaja para vivir, y la verdadera vida está en otra parte, o bien no tiene claro para qué vive (para sobrevivir, los más pobres; para aparentar, los ricos). Nuestro problema es más espiritual que otra cosa: nos falta una motivación para trabajar, y la actual desorientación religiosa nos ha quitado además la motivación clara para vivir.

 

    Esta situación  no nos ayuda a salir de nuestra condición de pueblos colonizados, no sólo económica, sino también culturalmente; siempre esperando una indicación de fuera para actuar, en lugar de hacerlo por nuestros propios motivos.

 


Enero 2015.

Comentarios

Entradas populares