EL MÉTODO DEL "ARIEL".
El
método del Ariel.
Alrededor de 1900,
cuando los sudamericanos nos sentíamos frustrados y amenazados por el inmenso
progreso material de los Estados Unidos (EUA), apareció, como expresión
literaria de estos sentimientos, el famoso libro Ariel de José Enrique Rodó. Yo encuentro que ---pese a la bella
prosa rodoniana--- vale más como documento de época que como obra literaria.
Si lo consideramos
como un ensayo, adolece de un gran error de método ---explicable quizá por la
ofuscación del autor ante el mencionado fenómeno geopolítico---. Este error
consiste en que, para probar su tesis de que los americanos del Sur somos
superiores a los del Norte, compara al sudamericano de elite con el norteamericano
medio; naturalmente, concluye que el primero es más culto y “espiritual” que el
segundo. Un error parecido, pero opuesto, se comete ---y en nuestro desmedro---
en mucha literatura y cinematografía norteamericana (la cual llega a nuestros
países, abriéndonos los ojos acerca de lo que ellos piensan de nosotros): allí
se compara al norteamericano medio con el sudamericano del bajo pueblo. Así
nació el tópico del mexicano sucio y
perezoso, que vive sentado en el suelo, afirmado en una pared de adobe y
tomando tequila.
Si se quiere actuar
consecuentemente en este asunto, el método correcto sería el siguiente:
primero, establecer abstractamente las distintas jerarquías de personas ---tratando
de identificarlas por rasgos medibles, como alfabetismo, nivel de ingresos, o
lo que sea apropiado---, y luego comparar niveles análogos (reconociendo que en
cada nación existen personas de todos los niveles). Lo que hace la diferencia
entre una nación y otra es: la proporción de la población que habita cada
nivel, y la diferencia de “altura” entre niveles análogos ---ya que nunca dos
de ellos, uno en cada nación, están exactamente a la misma altura---.
La anterior
“aclaración metodológica” puede parecer aburrida, pero es necesaria.
Diciembre
2013.
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