"CRÍMENES POLÍTICOS".
“Crímenes políticos”.
No sé si existe en la legislación ---chilena, occidental o universal---
el concepto de “crimen político”. ¿Es ésta una categoría especial de crímenes,
que los hace más estimables a ojos de la
ley, o quizá acreedores a una pena menor? (Repárese en que los crímenes
apellidados “políticos” suelen ser delitos de mayor cuantía: secuestros,
asesinatos...o, cuando menos, robos con violencia.) ¿Acaso estos delitos, por
el hecho de ser “políticos”---es decir, de estar motivados por la búsqueda del
poder y, en último término, por el deseo de imponer un determinado ordenamiento
social---, dejan de ser crímenes?
Si lo que motiva estos delitos es el deseo de imponer un determinado
orden social (que puede ser viejo o nuevo, “progresista” o “reaccionario”),
ellos pueden ser cometidos por personas o grupos tanto de izquierda como de
derecha. Ello no debería preocupar a los legisladores a la hora de estudiar
este problema---que, por lo demás, es muy antiguo---.
Lo preocupante es que, si pensamos que los “crímenes políticos” gozan de
un estatus especial que, en cierto modo, absuelve o justifica en parte a sus
autores, ello significa que estamos considerando la vida política, la vida civil,
como una guerra (el fenómeno menos “civil” que existe): la política como
continuación de la guerra, y con los mismos medios de ésta. Los especialistas
de la guerra son los militares; sin embargo, éstos suelen estar del lado de los
poderosos. Por ello, a los grupos políticos “progresistas” no les conviene de
ninguna manera adoptar la lógica de la guerra, ya que están en el bando más
débil.
En cuanto al grueso de la sociedad, tampoco le conviene la
militarización de la vida civil. Un estado de guerra permanente es lo peor que
una nación puede experimentar. Desgraciadamente, la excesiva desigualdad social
agrava la lucha de clases (que siempre existe, pero normalmente soterrada). Y
ésta, al agravarse, tiende a transformarse en guerra civil larvada. (Piénsese
en Colombia y Centroamérica.)
En Chile pasamos por un período así (1970-89), pero existe un consenso
en que ésta fue una época de locura colectiva, nefasta para la convivencia y el
progreso. Ojalá algún día llegáramos a tener una vida cívica tan ordenada (y
aburrida) como en Suiza, EUA e Inglaterra.
Noviembre 2010.
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