La Piedra.

 

   En el centro del bosque, entre los pinos,

  durmiendo en la quietud y la frescura,

envuelta en el silencio y la verdura,

yace una roca gris de granos finos.

 

   Mil pasos, los azares, los destinos,

nos enredaron en la malla oscura

en que mi ser y su presencia dura

andarán juntos frágiles caminos. 

 

   Estás sola, mas fuiste cordillera;

quizá viviste bajo el mar sin freno; 

te dieron forma otoño y primavera.  

 

   La misma fuerza labró nuestro seno;

por eso quiero, en la final espera,    

acompañarte en tu yacer sereno.           

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