Hablan las raíces.

 

   Envuelta en resonancias del pasado

habla mi voz; oid con qué llaneza

este hijo de la ancestral nobleza

os dirige un discurso ya anticuado.

 

     No he sido por desdichas doblegado,

ni me turbó el deseo de riqueza.

(Hablaros del honor fuera simpleza,

si no lo hubiera sin cesar probado.)  

 

   Os contaré de aquello que quisimos

dejaros por herencia: de las hojas 

secas de otoño; humo, perros, leña;

 

de la orgullosa roca berroqueña;

de las estrellas---pálidas o rojas---

que nos llaman a sí cuando morimos.

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